Educación para la familia


La familia es la base de la sociedad. Si queremos una mejor sociedad, hay que mejorar como familia. 

En la familia se dan las condiciones de amor, confianza y seguridad necesarias para el crecimiento y desarrollo de los niños. Es el primer grupo de referencia donde se adquieren los primeros modelos de conducta, aprenden por primera vez los valores que les guiarán durante toda su vida y consolidan su personalidad.  

¿Por qué educación para la familia?

  • La función primordial de la familia es la educación. Aunque la mayoría de las veces sólo tenemos en mente la responsabilidad educativa de los padres, pues somos los primeros y principales educadores de los hijos, nos olvidamos de que también como mamá o papá, como esposo o esposa y como personas, estamos en constante proceso de aprendizaje y mejora.

    La educación en la familia es bidireccional: padres e hijos influyen mutuamente en el crecimiento y la mejora del otro. Los niños aprenden de nosotros, pero nosotros también aprendemos de ellos y por ellos. Para enseñar, hay que aprender; para guiar, hay que ser modelo.

  • De hecho, la mayoría de cosas que los hijos aprenden de los padres lo hacen de manera indirecta por imitación y repetición de lo que ven o escuchan. Más aún, los niños se ven influidos por las decisiones y conductas de los adultos. Nuestra personalidad, creencias, maneras de pensar y de actuar influyen en nuestro estilo educativo y, en consecuencia, en la forma de ser y de vivir de nuestros hijos.

    De aquí la importancia de la educación para la familia como un medio para conocernos y entendernos como personas y como padres. Si mamá y papá están bien, se crea un ambiente de respeto, amor y colaboración y los hijos se sentirán importantes, escuchados y aceptados. En consecuencia, la familia funcionará mejor.

La educación para la familia implica:

  • Conocer y aceptar nuestra forma de ser, con nuestras fortalezas y áreas de mejora.
  • Tomar conciencia de que nuestra personalidad influye en nuestro estilo de educar a los hijos y en la relación con nuestra pareja.
  • Sacar partido a las ventajas y conocer los posibles inconvenientes de nuestra personalidad en la relación con los demás miembros de la familia.
  • Conocer y poner en práctica habilidades para educar a los hijos de una forma respetuosa, amable y firme.
  • Utilizar herramientas para mejorar como persona y como mamá o papá para ser un modelo auténtico que inspire el comportamiento de niños y adolescentes.
  • Comprender lo que hay detrás de las conductas de los niños y entender qué se puede hacer para ayudarlos.
  • Descubrir los beneficios de un ambiente respetuoso, pacífico y acogedor en el que todos los miembros de la familia se puedan expresar libremente y se sientan acompañados, queridos y motivados.

Principios de la educación para la familia

La educación para la familia pretende fortalecer a cada familia ayudándole a construir una base sólida que impulse el crecimiento y desarrollo de cada uno de sus miembros.

  • Cada familia es única y especial.

    Las familias son diferentes en composición, costumbres, valores, creencias, etc. Por eso, cada familia es apoyada y asesorada respetando sus circunstancias y particularidades individuales.

  • Todas las familias necesitan apoyo.

    Independientemente del tipo de familia y de sus miembros, cada familia necesitará apoyo en algún momento para enfrentar y superar exitosamente los retos que se presentan día a día con la pareja y con los hijos.

  • La familia como parte de una sociedad.

    Las familias sanas necesitan y fomentan relaciones con familiares, amigos y otros grupos de la comunidad. Una de las mejores maneras de apoyar a las familias es ayudarles a desarrollar relaciones con otros sistemas y grupos sociales.

Disciplina Positiva como pilar de la Educación para la familia.

Una manera de ayudar a construir una base sólida en las relaciones entre los miembros de la familia es a través de la Disciplina Positiva.

La Disciplina Positiva es una metodología de crianza que enseña a los papás a educar a sus hijos con dignidad y respeto utilizando la amabilidad y la firmeza para que los niños desarrollen habilidades para la vida.